La congelación de carnes y aves debe adaptarse a formatos muy distintos dentro del mismo sector: desde piezas troceadas o porcionadas hasta aves enteras o bloques cárnicos de mayor tamaño, cada uno con requisitos propios de tiempo y velocidad de congelación. Minimizar la merma por goteo (drip loss) al descongelar y mantener la cadena de frío sin interrupciones es determinante para conservar textura, color y calidad del producto.
Además, los altos volúmenes de producción típicos de la industria avícola y cárnica exigen líneas de alto rendimiento con trazabilidad y footprint controlado, capaces de procesar tanto producto troceado en IQF como piezas enteras o en bloque, sin comprometer la inocuidad alimentaria.