En panadería (pan, bollería), el reto principal es preservar la estructura y el volumen de la miga durante la congelación, evitando el colapso de piezas horneadas y delicadas —por eso solo aplican túneles con la resistencia y el control necesarios para congelar producto ya horneado sin dañarlo.
En ready-to-eat/comidas preparadas, el reto es distinto: el producto suele combinar varios componentes —proteína, salsa, guarniciones como pasta o arroz ya cocidos— con necesidades de congelación diferentes entre sí, además de venir frecuentemente envasado (bandejas, empacado al vacío). La congelación debe mantener la integridad del envase y del conjunto sin comprometer ningún componente individual.